«Emocionalmente soy una ruina. Todo el mundo habla de un accidente, pero las consecuencias son dramáticas y mi nombre sale en todas partes», declaró De Fauw el día siguiente del fallecimiento de Isaac Gálvez.

El ciclista belga, que colisionó con Isaac Gálvez hace dos años en un accidente que causó la muerte del corredor español, murió ayer y todo apunta al suicidio como causa de su defunción, según informó la televisión belga «Sporza». Fue encontrado muerto en su casa y, según fuentes de la misma cadena, sin síntomas evidentes de violencia.

El corredor, de 28 años, padecía de depresión desde el incidente y estaba en tratamiento psicológico, aunque nunca pensó en retirarse de la bicicleta y la semana pasada participó en los Seis Días de Grenoble.

El 26 de noviembre de 2006, Gálvez perdió el equilibrio tras colisionar con De Fauw y salió disparado a una velocidad de entre 50 y 55 kilómetros por hora hasta empotrarse con el pecho contra una barandilla situada en la zona externa de la pista. El choque le produjo la rotura de varias costillas, que le alcanzaron el corazón, mientras De Fauw salió ileso y sólo sufrió algunas magulladuras. Pese a los esfuerzos de los médicos por reanimarlo en plena pista, Gálvez murió cuando estaba siendo trasladado al Hospital Universitario de Gante en una ambulancia.

El ciclista belga se enteró de la muerte en el Hospital Universitario, donde ambos fueron trasladados después del accidente. «En la unidad de urgencias y mientras valoraban mis heridas, escuché a dos médicos que estaban hablando del accidente y de la muerte de... este chico. No sabían que yo también venía de la pista y que me caí junto a él. Mi pulso subió de un tirón», explicó De Fauw, esa fatídica noche.

Más veteranía, más calidad

El ciclista español tenía mucha más experiencia que el belga en esta clase de pruebas. Las victorias más importantes de Gálvez las consiguió en la pista, donde fue campeón del mundo en la especialidad de Madison, siempre haciendo pareja con Joan Llaneras. Asimismo, Gálvez participó en las pruebas de Madison y en la de persecución en pista por equipos de los Juegos Olímpicos de 2000 celebrados en Sidney, finalizando respectivamente en los puestos 13 y 12.

De Fauw, seis años más joven que el español, era un especialista en las pruebas de Seis Días y se había proclamado en numerosas ocasiones campeón de Bélgica en diferentes especialidades.

El pasado domingo regresó a su casa después de disputar los Seis Días de Grenoble, en los que ocupó el séptimo puesto, con su amigo y compañero de equipo Iljo Keisse, que ayer, al enterarse de tan fatal noticia, dijo que, «regresamos a casa junto a Gianni Meersman la noche del miércoles. Dejé a Dimitri en su puerta a las ocho de la mañana y todavía continuábamos riendo juntos de lo bien que lo habíamos pasado en Grenoble. Nos despedimos y no lo encontré diferente de lo que en él era habitual. Te llamo para ir a entrenarnos, me dijo».

Descansa en Paz Amigo Dimitri.

LA FE DEL CARBONERO

Hazaña única en su género: Gino Bartali ganó dos veces el Tour de Francia..., con diez años de intervalo. Así, pues, no cabe ninguna duda de que sin el paréntesis de la Guerra Mundial, con la interrupción del Tour por siete ediciones, habría podido igualar el récord de tres victorias que ostentaba Philippe Thys, e incluso sobrepasado...Gino Bartali nació un 18 de julio de 1914 en los suburbios de Florencia. Distante, ceñudo, místico, despreciando la realidad como si no fuese con él. Este personaje lo interpretaba en la calle, a la manera de algunos actores que, cuando se les encarga algún papel difícil, del que saben depende su carrera, no quieren salirse del pellejo del representado por miedo a no poder volver a entrar en él.

Su carrera estuvo unida a la de Fausto Coppi. Dos excepcionales ciclistas italianos. Algunos hubiesen dicho que era demasiado para un solo país, pero Gino no. Verdaderamente no, y por el contrario, por encima de las luchas en el llano y las montañas, cada uno se identificaba con un rol determinado. Coppi era "el joven" y Bartali "el viejo". Y eso no fue siempre fácil de soportar.

Todo actor, perdón, todo campeón, tiene sus momentos de debilidad, de extravío, y era en aquellos cuando Bartali, llamado "El Piadoso", aparecía, de repente, rodeado de luz, saliendo de entre las sombras de los bastidores, de una oscuridad que no sólo le complacía sino en la que a veces se refocilaba. Recordemos una historia significativa, aquella que le vinculó a Giovanni Valetti ganador del Giro de 1938- Bartali no participó- y 1939, después de un duelo excepcional con "El Piadoso". Un duelo, no en el sentido teatral de la expresión, sino en un sentido literal del término.

Volvamos atrás en el túnel del tiempo. Recordemos aquella Italia de preguerra, el país de Mussolini y el fascio.

Gino era el héroe nacional, el estandarte del régimen. Y eso a pesar suyo, ya que él nunca hizo ninguna declaración oficial a favor del mismo.

Giovanni Valetti, por el contrario, era "El Rojo", y no escondía ni sus ideas, ni su oposición al régimen.

Durante una carrera en montaña, en la que Valetti andaba escapado, una manada de energúmenos vestidos de negro quiso lincharle. Y bien, fue Gino quién lo impidió. Gino quien se dirigió a organizadores y prensa para que las cosas se llevasen con toda legalidad. Gino quien, dos años más tarde, revolvió medio mundo para conseguir que Valetti- un magnífico corredor que ganó, también, la Vuelta a Suiza de 1938- fuese liberado de las mazmorras en donde le arrojaron sus ideas políticas.

Diligencias que Bartali tuvo el pudor de ocultar y que reveló Giovanni después de la Guerra, cuando al volver del maquis, intentó volver a correr para recobrar, sin éxito, sus alas de escalador de antaño. Tuvo que ser Valetti quien desvelase la historia años más tarde, cuando se convirtió en uno de los principales líderes sindicales de la Fiat en Turín.

Una anécdota significativa de aquel a quien los italianos jamás llamarían "El Piadoso" (sobrenombre propio de Francia y Bélgica), sino "El hombre de hierro".

Cuando fue al Tour por primera vez, 1937, tenía veintitrés años y pensó en debutar con un golpe maestro. Realizó una soberbia escalada al Galibier y se vistió con el maillot amarillo. Al día siguiente se cayó por un barranco saliendo todo ensangrentado y perdiendo 12 minutos en una etapa que había pensado en ganar. En meta declaraba: "Dios estaba conmigo. Sin él, mi caída pudo haber sido más grave". Abandonó dos días más tarde, pero se llevó un sobrenombre y el corazón de las multitudes: Fue "Piadoso", sin duda, pero nunca mojigato.

Construyó una capilla dedicada a la Virgen, y militó en la Acción Católica, pero sus compañeros sabían que el hecho de colocar un retrato de la Virgen María sobre la cabecera de su cama, o de hacer el signo de la cruz en la salida de una etapa, tenía tanto de fe como de maniobra publicitaria...Pero tampoco el asunto es para extrañarse; recordemos a Jean Robic en su papel de pequeño que no tiene miedo a los grandes" en el pelotón. De esta forma sus victorias tenían aún más relieve, si cabe.

Y en el capitulo de victorias supo inscribir algunas de carácter épico, de esas que se firman con el corazón y se rubrican con sangre.

A través del marasmo de la guerra y sus vaivenes políticos, este hombre sagaz y astuto, curtido tanto en la carretera como en el aspecto psicológico (la manera en que utilizó a la prensa que le era adicta contra su joven rival, Fausto Coppi, es un modelo en el que se podrían inspirar algunos políticos) se convirtió en un verdadero ídolo en Italia. Su gloria era tan impresionante que aún se mantiene hoy en día.

A un periodista que le preguntaba el porque de su comportamiento, le respondió con humor: Así se acordarán de mí, y cuando esté solo en mi tumba, con todo el tiempo para descansar, vendrán a darme conversación para que no me aburra

Vélo Magazine del mes de noviembre que acabo de recibir hoy jueves y que me envia mi amigo Gilles, en el que  Alberto Contador  es proclamado como mejor ciclista de la temporada al recibir por tercer año consecutivo el "Vélo d'Or", un galardón que otorga la prestigiosa revista Vélo Magazine.

El vencedor del Tour de Francia recibió el premio en un programa de la televisión pública francesa de manos de la modelo española Inés Sastre.

Contador es el segundo español que inscribe su nombre en el palmarés del "Vélo d'Or" (Bicicleta de Oro), tras Miguel Indurain, que lo ganó en las dos primeras ediciones, 1992 y 1993.

El ciclista madrileño agradeció el premio y destacó la importancia del mismo.

Sumario de la revista:

» Contador, Vélo d’Or 2009 : Entrevista exclusiva

» Baugé, Vélo d’or Francés 2009 : descubrimos a este pistard campeón del mundo de velocidad individual y por equipos.

» Etape du Tour Mondovélo : descubrimos el primer reconocimiento de l' etape du Tour, que se disputará entre Pau-Tourmalet.

» La prueba del mes : Patrice Halgand prueba la Cannondale Super seis Ultegra.

» Actualidad: Un repaso por las grandes vueltas y de las clasicas de primavera.

» Practicantes: todos los meses de 15 a 20 páginas suplementarias consagradas al material de la mano de ex- pro Patrice Halgand, consejos sobre nutrición, entrenamientos y novedades.

» Cyclosportives: presentación de l’Etape du Tour Mondovelo y de otras cyclosportives.

» Antiguos campeones: retorno en imágenes de los grandes campeones y de las grandes pruebas.

Los organizadores de la Vuelta tenían la intención de incluir en su recorrido el Alto de las Guarramillas -pero más conocido como la Bola del Mundo-, el año que viene, porque pretenden que sea una de las sorpresas de su 75 aniversario y 65ª edición, junto al maillot rojo del líder. La Bola del Mundo se puede considerar una prolongación del Puerto de Navacerrada, ya que arranca de su cima y llega hasta los 2.262 metros de altitud, con rampas del 18% y el 21%.

El tramo que se espera ascender es de 3 kilómetros, a un promedio del 12,4%. La ronda debe decidir si se escalará desde Collado Villalba, lo que sumaría 21 kilómetros de subida hasta el telesilla de Guarramillas, o por su vertiente segoviana, que supondría 14 km por la ascensión conocida como las Siete Revueltas.

La Vuelta quiere fomentar los valores ciclistas y del entorno de la Sierra de Guadarrama en un espacio tan espectacular como la Bola del Mundo -que recibió este nombre a raíz de la instalación de antenas repetidoras de televisión y radio-: "Nuestro deseo es que el público que sube allí por afición, disfrute con que la Vuelta llegue a esta zona".

EMIGRANTE A LA FUERZA

Terrible destino el de Ottavio Bottecchia que emigró a Francia en busca de gloria y ganó dos Tours antes de morir de forma misteriosa en el hospital de Gemona el 15 de junio de 1927. Le encontraron doce días antes, tumbado inconsciente al borde de un viñedo. Dijeron que había sido una caída cuando entrenaba. Esa, al menos, fue la versión oficial corroborada por los médicos que afirmaron que se había caído victima de una fuerte insolación. Sin embargo, ciertos indicios en la posición de su cuerpo, así como el que la bicicleta se encontrase a más de doce metros de él, hicieron levantarse algunas sospechas. Algunos aventuraron que sus opiniones tan radicales, y su abierta oposición al régimen musoliniano- que le valieron numerosas amenazas, incluso de muerte- explicaban su asesinato. Y tenían razón, al menos en un punto: Ottavio había sido asesinado, pero por otro motivo que sus ideas.

La verdad se supo veinte años después, cuando el "affaire Bottecchia" estaba ya olvidado. En su lecho de muerte, el campesino propietario de la viña al borde de la cual fue encontrado el campeón, hizo llamar a un cura para confesarse. Allí le relató su terrible secreto, el haber matado a un ciclista porque le sorprendió en su viña comiéndose unas uvas. Se acercó a él y le dio un terrible bastonazo en la nuca...El dossier se volvió a abrir una vez muerto el campesino, pues el sacerdote no podía traicionar el secreto de confesión. La policía descubrió entonces que el campesino conocía bien a Ottavio y que cometió su crimen por motivos de celos.

El crimen resulta libertino en todo su horror, ya que un análisis de los hechos que reseñaba el dossier inicial- rápidamente archivado por la policía y la justicia- basta para deducir bien a las claras la identidad del asesino. No fue por su posición antifascista por lo que Bottecchia fue asesinado, pero si fue por ello por lo que no se tuvo ninguna de clase de cuidado en averiguar la identidad del asesino.

Nacido el 1 de agosto de 1894 en la provincia de Treviso, en el pueblecito de San Martino Colle Umberto, Ottavio Bottecchia debió de trabajar mucho y muy duro para ganarse el pan. De ahí le vino su apodo de "El albañil de Frioul".

No fue a la escuela ni apenas dos años y era casi analfabeto antes de hacerse ciclista profesional en 1922, cuando ya tenia 28 años.

La gloria y el dinero (no mucho a decir verdad) que le trajeron sus victorias en el Tour, no le dieron tanta satisfacción como el aprender , por fin, a leer. Quien le impulsó a cruzar el Rubicón fue su amigo y compañero de los entrenamientos, Picci, que ejercía a veces de improvisado maestro. Cuando volvían de entrenar le enseñaba a leer en las columnas de "La Gazzetta dello Sport", o en las publicaciones clandestinas de oposición al fascismo.

Soy un obrero de la bicicleta declaró un día de 1925 a un periodista del periódico francófono belga "Le Soir", con esa fiereza propia de sus orígenes y de los años terribles que tuvo que soportar. El trabajo sí,...y también cuatro años de guerra en el frente austroitaliano. Y fue allí, en medio del cataclismo, en donde aprendió a andar en bicicleta, ya que se vio enrolado en una sección ciclista de los Bersaglieri, encargados de transmitir los mensajes del frente al estado mayor.

Su paso a profesionales se realizó con un equipo francés: "Automoto- Hutchinson", a donde le llevó Henri Pelisier quien se fijó en sus cualidades durante una carrera en Italia.

Buena elección la de Henri, pues Ottavio puso todo su empeño para hacerle ganar el Tour de Francia de 1923 y, más tarde, para dejarle triunfar en la montaña, allá en donde él hubiera podido irse como y cuando hubiese querido.

Ottavio era el hombre Tour por excelencia. Insensible a las inclemencias del tiempo, inmune a la enfermedad, con una resistencia y un coraje excepcionales, no tenía ningún punto débil en su registro, haciéndolo todo bien: rodar, sprintar, y sobre todo escalar. Los dos años siguientes ganó el Tour sin dificultades, un Tour al que debió de dedicarse con una entrega total ya que no podía correr con su propio país. Es por eso que sólo participó en un Giro, en 1923, clasificándose en quinta posición.

UN CORAZÓN GRANDE

Cuantas vueltas tuvo que dar nuestro pequeño panadero de St. Méen para alcanzar el objetivo que se había marcado: ¡ganar el Tour de Francia!.

Llegó al ciclismo en plena edad de oro y tuvo que medirse con adversarios que se llamaban Coppi, Bartali, Koblet, Kubler, Van Steenbergen; tuvo que intentarlo seis veces para conseguir su primera victoria...a la seguirían otras dos, cosa que sus ilustres adversarios no consiguieron.

Debió de vencer a otro peligroso rival, un rival en el que no cesaba de pensar y que ocupaba sus días y sus noches: él mismo.

Era algo así como una obsesión, una constante que, a otro que no pensase en ser un campeón, le habría llevado hasta la consulta de un psicólogo.

Esa era una característica de este bretón que se convertiría en un héroe nacional, ídolo de multitudes, y sujeto digno de figurar en el lenguaje de la calle, personificado en el popular "Adelante Bobet" que se lanzaba a cualquiera que montase en bicicleta.

Era agresivo, rencoroso y, a veces, mezquino en su comportamiento con sus compañeros, y no dudaba en expulsar del equipo a quien no le caía bien, aunque le debiera mucho.

Un carácter particular, que no gustaba a algunos, pero que no bastaba para dejar de quererle. Esta forma de ser la ponía al servicio de un coraje francamente excepcional que echaba por tierra todas la reticencias y provocaba admiración.

Si fuese precisa una anécdota para definirle, bastaría con contar lo sucedido el Tour de Flandes de 1956. Ese día volvió de nuevo a la competición tras haberse operado de una molesta induración que tardaba en cicatrizar.

La carrera no pudo ser peor. Nevaba y no se distinguía la carretera a dos metros, los corredores vagaban completamente helados y cubiertos por una extraña mezcla de hielo y barro, en una condiciones que harían que hoy se suspendiese, lisa y llanamente la carrera.

Louison, llegó a meta el penúltimo. Sí, el penúltimo de los catorce corredores que acabaron la prueba mientras que los otros- les comprendemos perfectamente- preferían retirarse a la comodidad del hotel. El fue el único corredor francés en terminar el calvario. Titubeante, borracho de fatiga, petrificado por el frío, vacilando sobre sus piernas y sostenido por su director deportivo Antonin Magne, entró en el hall del albergue, en donde todos los corredores franceses, duchados y recuperados desde hacía tiempo, mataban la espera jugando a las cartas o tomando un chocolate caliente. Entonces Tonin, llamado el "Astuto" salió de su reserva habitual para exclamar: ¡Señores, en pie, entra un campeón!. Y en un silencio tan glacial como el tiempo, todos se levantaron.

Un minuto, puede que más, en homenaje a este monumento de la bicicleta que se llamó Louison Bobet. Un monumento que dos semanas más tardes, añadía Perís- Roubaix a su palmarés. Ese era Louison el corredor, el campeón. Aquel que nunca figuraba por delante en esas predicciones que, la verdad, nunca valen gran cosa. No rodaba como Anquetíl, ni escalaba como Coppi, Bartali o Robic, tampoco tenía las cualidades globales de un Merckx o de un Hinault, pero tenía algo único, "un corazón gigante" que le consiguió, por encima de todo sufrimiento, un palmarés auténtica joya de emulación.

Tres Tours de Francia, Milán- San Remo, Tour de Flandes, París- Roubaix, Dauphiné Liberé, París- Niza, Bordeaux- París, dos maillots de campeón de Francia y uno de campeón del mundo, etc, etc. Y eso siendo el menos dotado, intrínsicamente, de entre las filas de los grandes campeones a los que pertenece por derecho propio. Lo que le hizo grande fue su epopeya deportiva entre los años 1946 y 1961. Quince años de trabajo cotidiano encima de una bicicleta, un trabajo sublime y en constante superación, un martirio casi total en busca de las metas más altas. Un clásico, sin duda, este bretón llamado Bobet.

Hoy martes 3 de noviembre a las diez de la mañana se abría en la página web quebrantahuesos.com el plazo de preinscripción que se cerrará el lunes 14 de diciembre a la una de la tarde. En las dos primeras horas ya se superaban los 1000 preinscritos en la Quebrantahuesos y más de 100 en la Treparriscos.

El presidente de la Peña Ciclista Edelweiss, Roberto Iglesias se ha mostrado muy satisfecho porque " el sistema está funcionando perfectamente y a pesar de no haber avalanchas como el año pasado el ritmo de preinscripción es constante"

En caso de que haya más preinscritos que plazas, como parece más que previsible, se realizará el sorteo el martes 15 de diciembre.

La preinscripción para la Quebrantahuesos o la Treparriscos no supondrá ningún coste, y quien la solicita no adquiere ningún tipo de obligación, aunque sí no hay preinscripción no se entrará en el sorteo y por tanto no hay posibilidad de participar.

Posteriormente se abrirá el plazo para hacer efectiva la inscripción con el pago, desde el miércoles 16 de Diciembre hasta el viernes 29 de Enero. Si quedaran huecos por cubrir, se asignarían esas plazas a los siguientes de la lista, se les comunicaría su clave y se abriría un nuevo plazo para hacer efectiva la inscripción hasta el 16 de febrero.

Con el sorteo de dorsales el miércoles 12 de mayo finalizará el proceso para todos los participantes.

En cuanto al importe de la inscripción se mantiene la cuota del año anterior:

Ciclistas federados 35 €

Ciclista NO Federados 45 € (incluye 10 € de la licencia de día)

En ambos casos ya están incluidos los 5€ de fianza del chip de control del tiempo, que será reembolsado a su devolución.

 MAURICE-LE-PETARDIER

Un hombre de palabra…..

 

Maurice Diot, conocido con el apodo de "Maurice-le-Pétardier" (2) ha conseguido una de las más bellas victorias de su carrera gracias a su tenacidad. Porque es necesario tener una gran dosis de energía para ganar París-Brest-París al final de una temporada claramente mediocre. 

En el mes de Marzo, el corredor de Ménilmontant (3) se presentaba como un posible rival de Louison Bobet (4). Las primeras carreras disputadas en el Norte de África (5) nos parecieron el aperitivo de una lucha entre ellos que desgraciadamente no tuvo lugar. Disminuido por una serie de accidentes el taciturno Maurice debió contentarse con papeles secundarios desapareciendo poco a poco su nombre de los lugares de honor. Se olvidaba que su palmares exhibía victorias importantes : París-Bruselas, "Boucles de la Seine" (6) así como otros éxitos de menor importancia. Se olvidaba que Maurice había conseguido un magnífico 2º puesto, detrás de Van Est (7) en la pasada Burdeos-París. 

Se olvidaba que hubiera sido Campeón de Francia en 1950 si la competición se hubiera desarrollado a los puntos. (8) Pero a pesar de todo ello Maurice no se daba por vencido y ponía todas sus esperanzas en la Burdeos-París; pero un ligero desfallecimiento en el Valle de la Chevreuse (9) le hacía perder la carrera frente a su coequipier y amigo Bernard Gauthier. Vencido en el "Derby"(10) el "Petardier" iba a atravesar una grave crisis hasta el punto de la salida del Tour con el convencimiento de perder el tiempo: A la salida de Metz nos decía: "El Tour tal como es concebido actualmente no me favorece en absoluto; me gustaría ganar la Burdeos-París para acabar con esta mala racha. Maurice abandonaba después de haber conocido, una vez mas, episodios de mala suerte; su temporada parecía perdida irremisiblemente y no le quedaba mas que una posibilidad: triunfar en París-Brest-París. 

Y es el hecho de haber superado su desfallecimiento moral, de haber sabido preparar su "resurrección", lo que merece alabanzas mas aún que la misma victoria. Maurice esconde bajo un temperamento huraño una voluntad poco común y también un gran corazón. Es un joven sincero con respeto a la palabra dada como la mayor parte de los hombres criados en la escuela de la vida. La carrera……. A 325 Km de París, Muller y él acuerdan aunar sus esfuerzos para hacer triunfar la escapada. Cuando Muller se detuvo para cambiar una rueda por pinchazo a la salida de Trapes, Diot cumpliendo la palabra dada se detuvo a esperarle en contra de la opinión de su director Antonin Magne (11) que le gritaba para que se fuese sólo sabiendo que la victoria estaba en la punta de sus pedales. Sus primeras palabras, al descender de la bicicleta, fueron para consolar a Muller: "perdóname viejo por haberte vencido después de una tan larga escapada juntos; ¡deberíamos de haber ganado los dos! 

Y créanme señores que Diot no hacía teatro…. 

NOTAS: 

(2) "Petardier" es una palabra de argot francesa de difícil traducción; literalmente sería algo así como "reventador" (se supone que de pelotones ciclistas) (3) Menilmontant es su lugar de nacimiento. (4) El gran Louison Bobet que posteriormente sería el primer corredor en ganar 3 Tour seguidos (53-54-55) (5) En las décadas de los 50 y 60 era habitual que los corredores franceses iniciaran su calendario en el Norte de África donde sus colonias eran numerosas (Argel, Marruecos). (6) Estas carreras, que hoy día han perdido gran parte de su prestigio, eran entonces muy importantes y los campeones les dedicaban casi sino el mismo interés que a las grandes clásicas. (7) Creo que se refiere al corredor belga Win Van Est conocido por "Miraculé del Aubisque". "Miraculé" podría traducirse como "Salvado de milagro"; hace referencia a una espectacular caída que sufrió en el descenso del Aubisque por la cara Este para escalar después los 4-5 Km que restan hasta la cima del Soulor. Quién haya andado en bici por ahí sabrá de lo que estoy hablando: es un descenso peligrosísimo hoy día así que uno puede imaginarse como sería la carretera en el año 49-50 que fue cuando tuvo lugar la caída. A la izquierda está el Valle del Litor con unos barrancos que dan pánico; bien, pues por uno de esos barrancos se precipitó Van Est y cuando se asomaron para ver donde estaba el "cadáver" se lo encontraron agarrado como un gato a unos matorrales y tuvieron que subirlo "empalmando tubulares". (8) Durante años el Campeonato Nacional de Francia se disputaba por puntos (como el Maillot Verde del Tour) obtenidos en una serie de pruebas prefijadas. (9) El Valle de la Chevreuse es un lugar a unos 50-60 Km de Paris, con zonas de subidas y bajadas repetidas (lo que los franceses llaman un recorrido "vallonné") que después de 450 Km recorridos desde la salida de Burdeos pienso que debe ser una sucesión de Tourmalets. (10) Derby: nombre que los franceses daban a la Burdeos-Paris, hoy día lamentablemente desaparecida. El corredor que más veces la ganó fue el belga Van Spingel al que se apodaba Búster Keaton por su gran parecido al genio cómico norteamericano. (11) "Tonin Magne": corredor francés de los años 30 también conocido como "El Sabio" y "El Taciturno". Gozó de gran predicamento como director deportivo y creo, que entre otros ciclistas de renombre, fue director de Poulidor en el equipo Gan Mercier.

Cada vez es más frecuente circular por las carreteras secundarias de la comarca y encontrar a ciclistas solitarios o pelotones de ciclistas haciendo deporte. Carreteras como la N-340 que une Jerez con Gibalbín o la CA-3104 a Nueva Jarilla son algunas de las más frecuentadas por estos deportistas, que se suben a la bicicleta sabedores de que corren un gran peligro.

La Federación Andaluza de Ciclismo señala al respecto que el principal problema que hay en las carreteras es el intenso tráfico y la falta de concienciación de los conductores y ciclistas que suponen el aumento del número de accidentes en lo que están implicados ciclistas.

Para Diego Guerrero, director de la Federación Andaluza de Ciclismo, la solución pasa por educar a los conductores sobre que “el más débil es el ciclista. Los coches pasan muy cerca de los ciclista y no hace falta rozarlos par provocar una caída. Otro problema es la velocidad que puede desestabilizar al deportista”.

En este sentido, la Dirección General de Tráfico también colabora “durante la última Vuelta Ciclista a España, la DGT llevó a cabo una campaña se seguridad vial para ciclistas, muy interesante”.


La federación lleva años trabajando para que se creen instalaciones donde poder practicar este deporte sin peligro. “Lo ideal sería crear unos pequeños circuitos de 12 kilómetros para ciclistas. Lo hemos pedido a la Junta de Andalucía y existe un Plan Director de de Infraestructuras Deportivas que podría financiarlo. El problema es que estas inversiones las tienen que demandar los ayuntamientos y poner suelo a disposición, lo que es muy complicado. Por otra parte, están las vías de servicio que se utilizan frecuentemente porque apenas hay tráfico”, aseguró Guerrero.

Adolfo Rodríguez García, presidente del Club Ciclista Mountain Bike Jerez, es un clásico de este deporte aunque “cada vez desde el club hacemos menos actividades en carretera porque es muy peligroso”. El peligro que supone salir en bicicleta, sin embargo, no hace desistir a estos enamorados del deporte “sabemos que es peligroso pero no tenemos otras alternativas, así que nos arriesgamos. Intentamos ir por carreteras secundarias, donde hay menos tráfico, aunque los vehículos pasan más rápido y más cerca de nosotros”.

El problema quizás sea social ya que muchos conductores increpan a los ciclistas porque no saben que pueden circular de dos en dos y existe toda una normativa al respecto. Para Adolfo Rodríguez, las dos posturas no son irreconciliables “basta con poner un poco de cada parte. Lo que creo es que falta conciencia social. En Francia, por ejemplo, los ciclistas están totalmente integrados. Si te vas a Holanda la situación es mejor. Yo siempre digo que allí no hay carril bici si no carril para conductores”.

En los últimos años son frecuentes los atropellos de ciclistas, Adolfo no cree que la responsabilidad sea sólo del conductor. “Yo no atribuyo la culpa al conductor, hay de todo, aunque el que sufre las consecuencias más graves siempre es el ciclista”.

A primera hora de la mañana, apenas despuntado el sol, me deleito con un espectacular amanecer, con todavía, altas temperaturas, 19º a las 8 de la mañana, el lunes parece ser, se nos acaba lo bueno, y viene ya el otoño. 

Espero que miremos más por el futuro de otras personas que vienen a este mundo y no tomemos a broma lo del cambio climático. Estas temperaturas por mucho que nos quieran informar, no son normales. 

Por favor, dejen el coche en casa, anden y utilicen más los servicios públicos y las bicicletas.  Todos ganaremos.

 
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